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Participación para el desarrollo sostenible
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Participación

información ambientalLa participación social, se ha observado como elemento clave para mejorar la viabilidad de las políticas y actuaciones en materia ambiental, dado que permite alcanzar los siguientes objetivos:

Cambio de actitudes cotidianas y por tanto de mentalidad. Los cambios de actitudes y valores no pueden conseguirse exclusivamente sólo mediante medidas legislativas, fiscales, políticas, ni campañas informativas y educativas, sino que requiere de la implicación de la ciudadanía en el diseño, decisión, consecución y vigilancia de los planes, programas y acciones que se decidan llevar a cabo. Más que el respeto a una legalidad, se debe buscar una nueva legitimidad de la acción pública que se beneficie además del carácter bidireccional de las prácticas de la participación.

Para obtener ciertas actitudes y hábitos deseables, se necesita que la sociedad sea consciente de los problemas locales y globales, adquirir una verdadera conciencia de los mismos, debatir las diferentes opciones y adquirir nuevos conceptos. La obtención de esta conciencia requiere de una implicación y además de un compromiso ético. Es precisamente, mediante esta participación ciudadana como puede encauzarse esta implicación real de la ciudadanía en los problemas ambientales.

Comprender lo global mediante la implicación local. Es cierto que la implicación de la ciudadanía en los problemas ambientales sólo puede llevarse a cabo en aquellos asuntos que le afectan directamente (locales) o excepcionalmente en aquellos asuntos de gran repercusión, normalmente motivados por algún tipo de catástrofe (como en el caso de Doñana o el Prestige). Se ha argumentado en ocasiones que esta dedicación local impide la visión global, pero la experiencia confirma todo lo contrario. Sólo es posible una verdadera implicación, no meramente ideológica, con los problemas globales o los acaecidos en otras regiones más o menos alejadas, por analogía a los problemas de la experiencia local. Por ello, sin una verdadera experiencia local es difícil una sólida conciencia global.
No puede haber conciencia sin experiencia y la participación ciudadana permite a los ciudadanos obtener esa experiencia que le forma como persona y ciudadano, como un servicio público más, como es la propia educación primaria o el servicio de bibliotecas públicas, por citar sólo algunos. Este nuevo contexto favorecerá la retroalimentación de la administración con datos y visiones desde su base social

Mejorar las tradicionales relaciones de enfrentamiento entre ciudadanos y administración. La implicación de la población en parte de la gestión pública, a través de los procesos de participación, favorece que ésta entienda mucho mejor las complejidades y dificultades de la toma de decisiones de las administraciones públicas, valorando de otra forma la acción política y éstas a su vez conseguirán una mayor cercanía que provocará una mejor comprensión de la realidad a través del conocimiento en proximidad de la ciudadanía y podrán aplicar de manera más eficiente y acertada las medidas a llevar a cabo, incluyendo de forma destacada la mejora de la transferencia de información de la administración al ciudadano.

Obtención de información precisa. La obtención de información precisa, a pesar de los avances tecnológicos e informáticos que permiten grandes aplicaciones y un considerable ahorro de costes no puede darse sin la participación. Los programas y actuaciones que se lleven a cabo no tendrán el éxito esperado si no poseen una información particularizada sobre las necesidades reales de la población y sus problemas concretos. En definitiva, gracias a la participación se puede conocer que ocurre fuera de la esfera científico-técnico-política, además de obtener una valiosa diversidad de criterios y una nueva subjetividad compartida de interpretación del entorno.

Muchas veces, este conocimiento surgido de los ciudadanos se critica por su bajo valor objetivo, de carácter científico. Pero es precisamente, ese aspecto de subjetividad el que se busca, un conocimiento vital, no sistemático, ni racional, ni lógico sino intuitivo, ganado por la experiencia. En cualquier caso, es de suma importancia transmitir información de calidad.

Desarrollo endógeno. Las tesis de sostenibilidad afirman que parte de las bases del desarrollo sostenible de muchas regiones deben basarse en su carácter endógeno y este no puede articularse sin un sistema eficaz de participación ciudadana en el propio proceso de definición del crecimiento de la región. Mediante el desarrollo endógeno se favorece la racionalidad en el aprovechamiento eficiente de los recursos y la minimización de residuos, así como la activación de mecanismos optimizados de reutilización y reciclaje y el mantenimiento del tejido social necesario para llevar a cabo este desarrollo. Constituye la más genuina expresión del "Actuar Localmente".

Alcanzar soluciones socialmente aceptables. La implicación de la ciudadanía en los diferentes procesos, además de aportar la visión de los mismos, provoca a su vez una comprensión más profunda de los problemas, de las diferentes soluciones que pueden llevarse a cabo y de los diferentes matices que los problemas suelen conllevar. Este hecho provoca que aquellas personas que participan en dichos procesos, comprendan ciertos acuerdos y soluciones, que de forma aparente o intuitivamente podrían parecer contraproducentes. Asimismo, este tipo de personas actúan de altavoz dentro de su comunidad más próxima, para la difusión y análisis de dichas soluciones. En este sentido, la participación puede dar como resultado el alcanzar soluciones socialmente más aceptables.

Generar un sentimiento de pertenencia. En algunos casos, se ha constatado que muchos de los problemas ambientales, se han acuciado por una pérdida del sentido de pertenencia de los ciudadanos a su medio más inmediato, debido a los modelos de vida actuales que provocan una menor defensa de los valores y de la calidad ambiental. En este sentido, se está comprobando que los procesos de participación generan un aumento de pertenencia al grupo social y a su medio, con los beneficios que este aspecto provoca, así como un sentido de adhesión al proceso de Agenda 21 Local, lo que provoca que sea un programa que se aprecie y que por tanto los representantes políticos deban mantener y mejorar.

Esto facilitará asimismo, un progresivo aumento de la responsabilidad ciudadana atendiendo a sus posibilidades de acción sobre el proceso de toma de decisiones. Supondrá un incremento de las potencialidades de control de la gestión pública por parte de los participantes. Esta circunstancia redundará en favorecer la construcción del sentido de comunidad, cohesionando el grupo, facilitando la adopción de patrones de comportamiento autorregulados orientados a la solidaridad y la sostenibilidad, imposibles en una sociedad invertebrada.

Transparencia. La participación en las diferentes etapas de los Procesos 21 y la implicación de la ciudadanía en los mismos, provoca que estos procesos se realicen necesariamente en un clima de transparencia que aumenta la confianza de la población.

Mayor argumentación. Mediante la participación, existe una mayor argumentación de las decisiones políticas que se llevan a cabo ya sea por el sencillo y mero hecho de que se tienen que explicar en los foros ciudadanos o porque además son debatidos y contrastados. Actualmente, muchas de las decisiones de los gestores públicos, no es que sean consultadas, es que ni siquiera se llega a explicar con la suficiente concreción el porqué se han tomado ciertas decisiones. Muchas veces, el cruce de declaraciones en los medios de comunicación, con vagas explicaciones y a veces contradictorias, provoca una confusión además de una desconfianza generalizada por parte de los ciudadanos sobre las decisiones políticas.

Mantenimiento y vigilancia. La participación ciudadana es indispensable para el desarrollo de un eficaz sistema de vigilancia y mantenimiento. Son los habitantes y ciudadanos los primeros que van a detectar irregularidades, fallos, inconvenientes, desperfectos, etc. que podrán ellos mismos solucionar mediante los mecanismos que estén previstos, así como alertar a los responsables adecuados. Un desarrollo de la participación ciudadana favorece que los planes y políticas llevadas a cabo, se sientan como propios y por tanto los ciudadanos hagan un buen uso de los equipamientos, infraestructuras y servicios como si fueran propios, así como alertar de forma temprana de los posibles contratiempos o problemas.


Retroalimentación de la participación. La participación provoca a su vez, una retroalimentación en la capacidad de la población para hacer un uso cualificado de los instrumentos de participación. A mayor información, conocimientos, debate y sensibilización, mayor facilidad e interés para incorporarse en diversos foros participativos y mayor provecho se obtiene de dichos mecanismos. Asimismo, las personas que consigan participar en dichos procesos, animaran y ayudaran dentro de su entorno y círculo social, a incorporarse a más ciudadanos a participar.

En definitiva, la implantación de mecanismos de participación social provoca el aumento de las oportunidades para alcanzar los objetivos deseados en la gestión de la sostenibilidad. Esto es debido a que se mejora la detección de los problemas y soluciones, se crea un sentido de apropiación por parte de los agentes sociales que provoca su implicación, motivación y cuidado en el proceso, aumenta la sensibilización a los problemas sociales y ambientales y por tanto a la modificación de sus conductas, asegura la transparencia y comprensión de la gestión pública, lo que además consolida la imagen de las administraciones implicadas.