Porque no queremos que haya ni un hogar sin energía

 

Ecodes

CARLOS PESQUÉ CASTILLO

Área de Cambio Climático y Energía, ECODES

 

"A muchas familias vulnerables les cuesta reconocer que se hallan en pobreza energética dado que hasta hace unos años gozaban de una buena posición económica"

 

 

 

La Pobreza Energética que afecta a casi un 20% de los hogares en España es la consecuencia de una serie de circunstancias que han confluido en el tiempo: el incremento de más del  60 % del coste de las facturas de suministro energético en 6 años, la ineficiencia energética de gran parte del parque de viviendas españolas  -no solo en sus aspectos constructivos, sino también en los equipos consumidores que albergan, y la disminución paulatina durante casi una década de los ingresos por familia motivada por la crisis económica. Todo ello ha provocado que muchos hogares se hayan visto inmersos en una situación que nunca imaginaron. Son familias que en muchos casosdisfrutaban de un nivel de vida medio, y que al verse reducidos sus ingresos, ahora no pueden siquiera encender la calefacción por miedo a encontrarse con una factura de energía que no son capaces de pagar.

Si estas tres causas no fueran suficientes, la intensa y cuestionable acción comercial de algunas compañías de energía eléctrica con los colectivos más vulnerables, está trasladando del mercado regulado PVPC (anteriormente conocido como Tarifa de Ultimo Recurso) al mercado libre a cientos de familias, con el cebo de un descuento. Una vez se encuentran en este mercado libre, su indefensión se acrecienta, contratando inconscientemente servicios de mantenimiento añadidos que no utilizan, pero que incrementan el coste de sus facturas. Por otro lado, con este cambio pierden la posibilidad de solicitar el bono social en el caso de cumplir los requisitos. Además, los plazos de impagos y corte dejan de estar establecidos por un Real Decreto, pasando a ser los que la comercializadora exige en el contrato con el consumidor, los cuales son, obviamente, menores.

Ante esta problemática, ECODES lanzó en 2013 el programa  Ni Un Hogar Sin Energía con el objetivo de ayudar a colectivos en riesgo de pobreza energética a reducir el importe de sus facturas de energía, a mejorar el confort térmico y de humedad de sus viviendas e incrementar su cultura energética empoderándoles en la gestión de la energía de sus viviendas, evitando que se lleven sorpresas al recibir la última factura de energía en su  buzón.

El programa tiene un componente formativo mediante talleres dirigidos a estos colectivos y uno de diagnóstico energético de sus viviendas in situ. En las visitas a los hogares instalamos un monitor de consumo eléctrico con una doble función: por un lado, registrar y almacenar los datos de consumo de la vivienda para tener una caracterización de su demanda energética y, por otro, usarlo como herramienta de concienciación con las personas que viven en el hogar, ya que pueden ver con sus propios ojos el consumo energético consecuencia del uso de cada uno de los equipos que tienen en su vivienda, así como la repercusión económica que tendrá en su factura de energía el uso de cada uno de ellos al final de mes. Una vez detectados cuáles son los mayores consumidores, les proponemos hábitos y medidas de eficiencia energética para tratar de optimizar el uso de estos equipos.

Sabemos que el consumo sólo representa una parte del importe que pagamos en las facturas de energía. Por ello, les apoyamos en las gestiones con la compañía para optimizar aspectos de los contratos, que no tienen que ver directamente con la cantidad de kWh consumidos, pero sí con el perfil de consumo de la vivienda, el cual tenemos perfectamente trazado gracias al monitor de consumo que hemos instalado en cada vivienda. Estos cambios son: reducción de la potencia contratada, cambios de tarifa a discriminación horaria y solicitud del bono social. Sorprende la cantidad de familias que desconoce que pueden beneficiarse de este bono que supone un descuento del  25 % si se encuentran dentro de la tarifa regulada.

Una vez implementadas las dos fases anteriores, y realizadas las recomendaciones de cambios de hábitos, abordamos la parte referida a hogares ineficientes, destinando un presupuesto por vivienda para implementar medidas de bajo coste que mejoren las ineficiencias detectadas durante el diagnóstico energético. Entre la batería de medidas que incluimos, está el cambio de bombillas incandescentes o halógenas por LED, mejora de aislamiento de vidrios y marcos de ventanas, temporizadores, reflectores en radiadores, etc. En definitiva, se trata de medidas que ayudan a reducir su consumo o a mejorar el confort en sus viviendas.

Los resultados de ahorro obtenido han sido notables. Sólo en los aspectos relacionados con los contratos energéticos, se ha conseguido  una reducción media en las facturas del 24%. Si a ello le sumamos la adopción de los hábitos de consumo eficiente recomendados, y las medidas de ahorro implantadas, se puede alcanzar un ahorro medio de entre el 30-35%.

En 2013 iniciamos el proyecto ayudando a 15 hogares del casco histórico Zaragozano. La buena acogida del proyecto  y los resultados ha hecho que,  gracias a una amplia red de colaboradores como ayuntamientos, fundaciones, ONGs sociales o empresas que donan materiales, aportan voluntarios, aportan financiación o hacen de enlace con las familias vulnerables,  en 2016 estemos llegando a atender a 320 hogares en 7 ciudades.

A lo largo de estos años hemos ido detectando necesidades específicas para poder paliar la pobreza energética y las hemos incorporado al proyecto. Por ejemplo, durante estos tres años los trabajadores sociales y educadores de los Centros Municipales de Servicios Sociales y de la ONGs han mostrado la necesidad de tener mayor conocimiento sobre facturación energética y contratos para poder ayudar a los usuarios.  Por ello  en esta  última edición se han incluido talleres  dirigidos a estos colectivos.

También hemos visto que aunque la pobreza energética es un problema cada vez más presente en nuestra sociedad a niveles macro, cuando se desciende a niveles micro de detección de hogares en esta situación,el problema se hace invisible. A muchas familias vulnerables les cuesta reconocer que se hallan en esta situación dado que hasta hace unos años gozaban de una buena posición económica, pero el desempleo o la crisis ha cambiado de forma radical su nivel de ingresos.

Ni un hogar Sin Energía ha puesto de manifiesto que frenar la pobreza energética requiere de soluciones colectivas en las que intervengan diferentes actores como son las administraciones públicas, -mediante legislación y financiación-, las compañías eléctricas,tomando una mayor conciencia del problema y aportando soluciones en sus tarifas y contratos- y las ONGs y profesionales sociales que trabajan directamente con colectivos vulnerables  aumentando su conocimiento.

Este trabajo en conjunto puede atajar, gracias a un consumo y gestión  responsable de la energía, dos de los problemas más graves que acucian a la sociedad española: la pobreza energética y el cambio climático.

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