Información frente a la pobreza energética

 

edificio

BEATRIZ GARCÍA FERNÁNDEZ

Gerente de Banca de Empresas e Instituciones de Triodos Bank, sector Construcción Sostenible

 

"¿Por qué dedicar un importe desproporcionado de nuestros ingresos al pago de las facturas de la energía? ¿Qué ocurre cuando nuestros ingresos no son suficientes para hacerlas frente?"

 

 

 

¿Por qué dedicar un importe desproporcionado de nuestros ingresos al pago de las facturas de la energía? ¿Qué ocurre cuando nuestros ingresos no son suficientes para hacerlas frente?

El origen de la pobreza energética no se encuentra en las rentas familiares insuficientes sino en el gasto exagerado que provoca la ineficiencia constructiva de nuestras viviendas. La crisis económica ha puesto de manifiesto la mala calidad de las viviendas que habitamos; viviendas por las que hemos pagado un precio que nunca ha tenido en cuenta elementos clave para garantizar nuestra calidad de vida: utilización de materiales sostenibles y respetuosos con el medio ambiente, minimización del consumo energético, condiciones que garanticen además nuestra salubridad y confort, accesibilidad, adaptabilidad…

Sabemos cómo construir de modo sostenible, sin embargo estamos demorando sin sentido la adaptación de la normativa europea a nuestra legislación, inundando el mercado con oferta de viviendas que se mantienen ancladas en métodos constructivos obsoletos e ineficientes.

Hay que satisfacer la demanda de vivienda, pero no a costa del medio ambiente y de la economía doméstica de las generaciones presentes y futuras que las habiten. Resulta inexplicable que las nuevas construcciones no luchen por alcanzar los más altos estándares de sostenibilidad. Y más inexplicable es aún que la rehabilitación de las viviendas existentes no sea una prioridad.


En la situación actual nos dedicamos a señalar como responsables a las instituciones públicas, entidades financieras, constructoras, promotores…pero todos somos agentes implicados. Lo somos como individuos, en nuestros ámbitos de actuación diario, como usuarios de nuestra propia vivienda, como miembros de comunidades de propietarios, como empleados, como parte de la comunidad educativa a través de nuestros hijos, como estudiantes, en todos los niveles de relación que desarrollamos día a día. Hay una responsabilidad colectiva que nos insta a lograr un diálogo honesto entre todas las partes implicadas, a tender puentes que garanticen la identificación de soluciones reales para todos.

Se ha realizado un gran trabajo para poner sobre la mesa los problemas más acuciantes, los problemas que requieren una solución a medio y largo plazo, consiguiendo además identificar soluciones.

Estamos ante un momento de cambio reflejo de la crisis de valores que ha hecho aflorar la crisis económica. Cambio que obliga a replantear la forma en la que nos relacionamos a la hora de hacer negocios, hacia una visión a medio y largo plazo que combata la visión a corto plazo de obtención de rentabilidad inmediata, hacia una economía real que se centre en satisfacer las necesidades reales de las personas, hacia una economía humana.

Se requiere valentía para proponer cambios y acompañar el proceso para implantarlos; se requiere compromiso y confianza para lograrlos.

Y necesitamos información. Información y formación.

Hay una necesidad urgente de informar para formar.  Uno de los aspectos clave identificados como motor del cambio es la creación de demanda. Formar una demanda exigente determinará una oferta que contemple los elementos necesarios para construir de forma sostenible.

Esa misma información se requiere para todos los que habitamos viviendas ineficientes. Actualmente existen ayudas públicas para la rehabilitación energética de viviendas, clave para millones de viviendas vulnerables, que no logran materializarse por la complejidad de acceso, el desconocimiento de la normativa y los requerimientos que conlleva su aplicación. Aproximar la información a los afectados, a las comunidades de propietarios, a los administradores de fincas, a las empresas de servicios energéticos, a los colectivos que precisan la ayuda y a los proveedores de servicios permitirá aprovechar los fondos actualmente disponibles.


Las entidades financieras estamos obligadas a buscar nuevos modelos de financiación que permitan nuestra intervención con un nivel de garantía suficiente. Nuestra capacidad de actuación directa en los casos de hogares vulnerables está limitada por la falta de capacidad de pago. Por otra parte, la complejidad de las intervenciones a largo plazo en comunidades de propietarios ha derivado la financiación hacia las empresas de servicios energéticos y constructoras que realizan la intervención.

Las entidades financieras podemos actuar para impulsar la construcción sostenible, a través del establecimiento de políticas de financiación restrictivas que apoyen exclusivamente construcciones que incorporen unos requisitos mínimos de sostenibilidad.

Desde Triodos Bank trabajamos desde el comienzo de nuestra andadura en el impulso y desarrollo de la construcción sostenible como una de las áreas clave dentro del sector medioambiental. Financiar aquellos proyectos que cumplen unos requisitos cada vez más exigentes de sostenibilidad supone el establecimiento de un filtro que garantiza el desarrollo de proyectos respetuosos con el medio ambiente. Nuestra política de financiación fomenta el desarrollo de relaciones “sostenibles” entre los agentes implicados, y facilita la creación de una red de contactos que permite establecer relaciones muy valiosas entre las personas.

Que los hogares que habitamos generan un coste desproporcionado en las facturas de energía es una realidad; que la solución pasa por su rehabilitación también. Cómo lograrlo es el gran reto que requiere del esfuerzo de todos: conseguir que las ayudas públicas se materialicen, que fluya el crédito con garantía de retorno de los fondos invertidos…, permitiendo además con ello el desarrollo de un escenario que lleva anunciándose desde hace unos años; la recuperación de un sector, el de la construcción, como palanca para la generación de empleo.

Mientras se investiga, se establecen líneas de actuación y se implementan, pensemos en lo mucho que podemos cambiar desde el momento en el que cruzamos el umbral de nuestra casa. Hay intervenciones que no conllevan un coste económico, solo el tiempo que puede llevar la lectura de las múltiples recomendaciones para ahorrar en casa; ser conscientes de cómo nuestro comportamiento en los hábitos diarios puede incidir en un menor consumo es un gran paso. Existen también intervenciones económicas de coste reducido que nos pueden ayudar a reducir el gasto. Aunque el término fijo es el gran obstáculo, es posible reducir el consumo manteniendo un nivel adecuado de confort.

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