Atender la pobreza energética desde los Ayuntamientos

 

EVARIST ALMUDÉVER, JAUME ENCISO Y VIRGINIA VALLVÉÇ

Ajuntament de Viladecans, Ajuntament de Sabadell y Ajuntament de Cornellà de Llobregat, respectivamente

“Consideramos que hay que hacer un gran esfuerzo en movilizar la capacidad de aprendizaje y de autogestión que tienen las personas”

 

 

 

Si en el 2012 se constató la crueldad de la pobreza energética, consecuencia de la burbuja crediticia y del endeudamiento de las familias, el 2013 el Síndic de Greuges de Catalunya (Defensor del Pueblo) ya alertaba de este hecho y proponía una serie de medidas a los diferentes agentes implicados. En el 2014, la actualización de datos a raíz del Informe sobre Pobreza Energética, publicado por el equipo de la Asociación de Ciencias Ambientales nos demostraba que el problema no había hecho más que empeorar y que cada vez son más las familias con dificultades económicas para hacer frente a las facturas de electricidad, gas y agua.

 

Fotografia de Virginia VallvéEl 2015 acabó con una nueva herramienta para luchar eficazmente contra la pobreza energética en Cataluña; la Ley 24/2015, de 29 de julio, de medidas urgentes para hacer frente a la emergencia habitacional y la pobreza energética, impulsada por la Iniciativa Legislativa Popular que presentaron conjuntamente el Observatorio DESC, la Plataforma de Afectados por la hipoteca de Cataluña (PAH) y las entidades vecinales, sociales y ecologistas que integran la Alianza Contra la Pobreza Energética. Esta nueva Ley incrementa la protección de las personas frente a los cortes de suministros.

 

Los Ayuntamientos hemos tenido que reforzar nuestros programas y adoptar nuevos protocolos de actuación para dar respuesta a las personas que acuden pidiendo ayuda, pero hay que seguir mejorando nuestra capacidad de atender la problemática. Con este objetivo, queremos compartir nuestras reflexiones en torno a los cinco pilares básicos que entendemos necesarios para mejorar la resiliencia de nuestros municipios ante la pobreza energética: liderazgo, organización, financiación, metodología y sistema de gestión de la información.

 

Liderazgo

Durante los próximos años nos encontraremos con nuevos responsables políticos a todos los niveles (locales, supramunicipales, regionales y estatales) que deberán desarrollar acciones importantes para hacer frente a la situación de emergencia, cada uno según las competencias que le correspondan. Por la magnitud y complejidad del problema, será imprescindible el liderazgo de nuestros representantes, impulsando iniciativas y equipos de trabajo, sistematizando el proceso de transformación de la situación y coordinando la acción entre los diversos actores implicados.

 

Muchos municipios han aprobado ya mociones para la adopción de medidas contra la pobreza energética, pero queda por ver su incidencia en la agenda política municipal a lo largo de esta nueva legislatura.

 

Organización

Si queremos erradicar la pobreza energética debemos atacar sus causas, tres de ellas bien identificadas en la literatura; mala calidad de las viviendas, bajos ingresos de las unidades familiares y elevado precio de la energía, y otra que nosotros consideramos muy importante porque puede convertirse en una de las claves de cambio; el desconocimiento generalizado entre la población a la hora de gestionar sus suministros.

 

A partir de este diagnóstico, creemos que en los Ayuntamientos es necesaria la implicación de las Áreas de Promoción Económica, de Vivienda y de Medio Ambiente, además de las Áreas de Servicios Sociales y Consumo, las cuales deberían incorporar entre sus objetivos la lucha contra la pobreza energética.

 

Desde la atención primaria de los Ayuntamientos estamos haciendo un gran esfuerzo para evitar los cortes de suministro en los hogares de nuestro municipio, ya que cada vez son más las personas que, además de no disfrutar de unas condiciones de confort adecuadas en casa, no pueden hacer frente al pago de los suministros y viven angustiadas ante la llegada de la próxima factura. Esta situación pone en evidencia la necesidad de iniciar actuaciones preventivas que permitan a las familias alcanzar unas condiciones de confort mínimas y al mismo tiempo puedan hacerse cargo de sus gastos de energía y agua.

 

Metodología

 

Consideramos que hay que hacer un gran esfuerzo en movilizar la capacidad de aprendizaje y de autogestión que tienen las personas para conseguir que:

 

1.- Entiendan sus facturas; pueden estar pagando servicios complementarios sin darse cuenta, tener una potencia contratada inadecuada por la que están pagando, a veces, incluso más que por el consumo.

2.- Conozcan la existencia del bono social o la posibilidad de contratar una tarifa de discriminación horaria.

3.- Que sepan cuanto consumen los electrodomésticos y las instalaciones que tienen en casa y qué opciones tienen para consumir menos.

4.- Se sientan acompañadas también a la hora de sacar adelante pequeñas mejoras que les supondrían un gran ahorro en la factura o una mejora del confort; obtención del boletín de  instalaciones eléctricas, sustitución de equipos ineficientes, introducción de sistemas de control, reducción de las infiltraciones de aire, etc.

 

Entendemos que este trabajo es fundamental y urgente pero que no puede combatir la pobreza energética por sí solo, debe ir acompañado de otras mejoras como la rehabilitación de edificios, la dinamización de los sectores profesionales locales, la promoción económica de la población y la articulación de un modelo de precios de la energía más justo.

 

Financiación y recursos humanos:Fotografia de Virginia Vallvé

Se están movilizando importantes sumas de dinero público para hacer frente a pagos pendientes de las familias con las compañías, una tarea de emergencia, pero que es insostenible pues no ataca ninguna de las tres causas de la pobreza energética. Pensamos que hay que complementar la financiación dirigida al pago de facturas con una nueva financiación para hacer campañas de asesoramiento a las familias, para llevar a cabo pequeñas intervenciones que permitan ahorrar energía y para rehabilitar energéticamente los hogares en peor estado.

 

En esta línea conviene explorar nuevas formas de financiación con carácter innovador, que precisan en muchos casos de la colaboración público-privada o el desarrollo de proyectos de crowdfunding o ahorro solidario, como la propuesta de ahorro solidario del Banco de Energía (www.bancdenergia.org) que a partir del ahorro energético de terceros dará servicios y / o ayuda a las familias afectadas por pobreza energética en colaboración con los Servicios Sociales de los ayuntamientos adheridos. También Som Energia dispone de la opción de añadir un "céntimo solidario" por cada kWh consumido destinado a fines sociales.

 

Además de financiación, y teniendo en cuenta que la tarea que proponemos principalmente es la generación de conocimientos, creemos que hay que movilizar a las personas que estarían interesadas en dedicar tiempo a asesorar a sus vecinos y vecinas en la gestión de los suministros. Existen ya iniciativas en este sentido como la red de personas voluntarias del Fuel Poverty Group (http://energiajustaorg/).

 

Por último, urge que desde las Administraciones aprendamos a invertir bien en la rehabilitación de edificios, una línea de actuación que no acaba de arrancar y que es imprescindible para muchos hogares que no pueden alcanzar unas condiciones de confort mínimas si no es a costa de un elevado consumo de energía. Ya hace tiempo que sabemos que la mayor parte del parque de viviendas de Cataluña y España han sido construidos con una calidad insuficiente y, por tanto, hay que ir rehabilitándolos.

 

Sistema de gestión de la información

Necesitamos un sistema de gestión de la información a nivel local para identificar los hogares que puedan estar en situación de pobreza energética y dirigir las actuaciones allí donde sean más necesarias y eficaces. Por ello, es necesario desarrollar un modelo de datos indicativo de los hogares que están teniendo dificultades o que están en riesgo de tenerlas a medida que vaya pasando el tiempo.

 

Algunos de los factores que se deberán tener en cuenta son: las condiciones de vulnerabilidad (personas mayores, niños, personas dependientes...), el nivel de renta (situaciones de paro, pensiones mínimas, impago de recibos, percepción de ayudas sociales,...) y la eficiencia energética de la vivienda (calidad de los aislamientos y de las orientaciones, eficiencia de las instalaciones,…).

 

Una vez identificados los hogares y las personas afectadas, hay que acompañarlos para que puedan acceder a las actuaciones más adecuadas en cada caso: solicitar el bono social, modificar condiciones contractuales con las compañías, mejorar el uso de la energía y del agua en casa, etc.)

 

La misma herramienta de gestión también debe permitir hacer el seguimiento de las actuaciones y de sus impactos directos e indirectos (sistema de salud, generación de riqueza en el territorio, renovación urbana, etc.)

 

Aparte de estos datos de detalle, que nos permitirán intervenir a nivel local, también creemos necesario desarrollar estudios de datos agregados; de todo el ámbito metropolitano, de todo el país y de todo el estado, para dimensionar adecuadamente el problema en nuestro territorio y poder articular las políticas necesarias en cada nivel de gobierno.

 

 

 

 

 

Este artículo se publicó en la revista Sostenible el 23-11-2015

http://www.sostenible.cat/sostenible/web/noticies/sos_noticies_web.php?cod_idioma=1&seccio=3&num_noticia=43899

 

Autoría de las fotografías: Virginia Vallvé

 

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