Hablar de desertificación en periodos hídricos de bonanza

Los períodos donde los balances hídricos son positivos son aquellos que son más propicios y fecundos para debatir sobre la desertificación y la planificación hidrológica, recuperar el terreno perdido ¿sabremos aprovecharlo?

Día mundial de la lucha contra la desertificaciónLas Naciones Unidas declararon el 17 de junio el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, conceptos ambos de estrecha relación aunque no iguales, para mostrar una realidad acuciante (sólo basta echar un vistazo a alguno de los mapas que lo representan y en especial la situación de España), creciente, compleja y que requiere de la colaboración de numerosos actores.

Los procesos de desertificación, que conllevan la degradación de los suelos y por tanto la dificultad del sustento de la vida, en definitiva la pérdida general de biodiversidad,  pueden estar causados fundamentalmente por fenómenos naturales como la sequía, acusados en muchas regiones (entre ellas el área mediterránea) por las consecuencias del progresivo cambio climático y/o por las actividades antropogénicas derivadas de un deficitaria planificación y gestión agrícola, forestal, de ordenación territorial, de infraestructuras, etc.

Existen regiones como China, donde la situación puede conllevar graves consecuencias de seguridad alimentaria y que puede generar migraciones importantes, de una parte importante de su población. Recientemente a través de Público se conocía que el gobierno chino admitía tanto las deficiencias en la planificación hídrica como los problemas que estaba causando el macroproyecto de la denominada presa de las tres gargantas. Esto está generando una serie de debates, alentados con una actual situación climática calificada de inusual que agrava los problemas estructurales existentes. Es por ello que la celebración del próximo Foro Internacional sobre el desierto Kubuqi, en la región autónoma china de Mongolia Interior, está causando cierta expectación, dado que en el Foro se reunirán expertos que discutirán vías para mitigar la desertificación, reconocida hoy como uno de los principales problemas ecológicos del país.

En España, los debates políticos sobre la desertificación, como la planificación hidrológica y muchos otros debates de carácter ambiental, o vienen motivadas por políticas europeas (gran motor de nuestra política ambiental) o impulsadas por situaciones deficitarias como los períodos de sequía. La política española en esta materia está regida principalmente por el Programa de Acción Nacional contra la Desertificación (2008), que surge de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (1992), ratificada por España en 1996, cuyo objetivo fundamental es contribuir al logro del desarrollo sostenible de las zonas afectadas del territorio nacional y, en particular, la prevención de la degradación de las tierras y la recuperación de tierras desertificadas, determinando cuáles son los factores que contribuyen a la desertificación y las medidas prácticas necesarias para luchar contra ella, así como mitigar los efectos de la sequía.

Para ello, pretende la integración del Programa en la política nacional de desarrollo sostenible, la flexibililización de las políticas ambientales para la introducción de modificaciones de acuerdo a las circunstancias cambiantes en el futuro, así como sensibilidad territorial para adaptarse a las distintas condiciones socioeconómicas, culturales, biológicas y geofísicas.

Asimismo, el Programa dedica una especial atención a la aplicación de medidas preventivas en tierras aún no degradadas, pero que están sometidas a riesgos potenciales de desertificación, la promoción de la coordinación institucional y de diseño y desarrollo de políticas que son necesarias para la implementación de las distintas acciones sectoriales y el fomento de la participación de todos los sectores de la sociedad implicados.

En este sentido, se han abierto las siguientes líneas de acción:

  • Sistema Integrado de Evaluación y Seguimiento de la desertificación en España.
  • Análisis, divulgación y explotación de resultados de programas de Investigación, Desarrollo e Innovación Tecnológica sobre desertificación. Promoción de estudios y proyectos. Reforzamiento del Proyecto LUCDEME.
  • Incorporación de los sectores sociales afectados al desarrollo del PAND.
  • Restauración de tierras afectadas por la desertificación: ordenación y restauración de cuencas en zonas áridas y semiáridas degradadas.
  • Fomento de la gestión sostenible de los recursos naturales en zonas afectadas por la desertificación: Red de Proyectos Demostrativos de Restauración y Gestión Sostenible de Áreas Afectadas por Desertificación.

No obstante, después de una década de dilaciones para aprobar dicho Programa, el mismo sigue recibiendo las mismas críticas que arrojaron algunos grupos ecologistas cuando consideraban el Programa insuficiente al no incorporar la pérdida de suelo fértil provocado por el desarrollo urbanístico y la construcción de infraestructuras de transporte, entre otras cuestiones.

Quizá se considere que no es el momento ni el clima político para plantear una revisión, una evaluación de los progresos de las actuaciones realizadas (Proyecto LUCDEME, Red RESEL, Inventario de Tecnologías de Lucha contra la Desertificación, etc.), de los avances alcanzados por la investigación y sobre todo analizar cómo impulsar, con el apoyo de todas las administraciones autonómicas y locales, el contenido del Programa, máxime cuando las buena climatología no parece presionar a nadie al respecto.

Incluso, la desgraciada coyuntura de crisis económica que ha derivado en el recorte en las inversiones, puede permitir reducir la presión de algunas de sus causas más graves como la urbanización y la construcción de infraestructuras y poder así recuperar parte del tiempo perdido

Como en el caso análogo “los fuegos se apagan en invierno”, la desertificación se combate en este tipo de épocas, pero aún no parece preocupar, es un problema complejo, con muhcas causas, muchos agentes, … exige muchos esfuerzos de concertación de muchos actores con dificultades para cooperar, esfuerzos de participación, de coordinación y de compromiso ... valores que reforzar en una democracia.

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