5 medidas para adaptarse a las olas de calor

En el marco del proyecto Pobreza energética y olas de calor en entornos urbanos, desarrollado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica se ha llevado a cabo un programa de asesoramiento demostrativo con 20 hogares ubicados en Madrid y Castilla-La Mancha, con la finalidad de analizar y difundir las medidas existentes para reducir los efectos de las olas de calor y la pobreza energética en verano.

El trabajo con estos 20 hogares ha consistido en realizar una serie de actuaciones, que fueron acompañadas de las respectivas visitas a las viviendas. En primer lugar, se llevó a cabo una auditoría y conocimiento a fondo de las condiciones de la vivienda y del comportamiento de los miembros del hogar, así como de sus contratos y tarifas de la energía. El objetivo de esta labor de análisis y conocimiento del hogar permitió conocer mejor el comportamiento de los miembros del hogar para poder asesorarles respecto a las medidas que pudieran ser más efectivas para ellos.

Además de recopilar el estado de la vivienda y conocer sus hábitos, se realizó una labor de monitorización y medición con el fin de ver el impacto en la mejora de la temperatura y en ahorro económico, antes y después del asesoramiento para la adopción de medidas y el cambio de hábitos.

Asesoramiento sobre medidas de adaptación al cambio climático y a las olas de calor

Como resultado de este trabajo directo con los participantes de los hogares, se han seleccionado las medidas que mayor impacto tuvieron a la hora de mejorar la temperatura y la sensación térmica y las que lograron mayores ahorros económicos. Conscientes de la importancia de mejorar ambos aspectos, ya que la pobreza energética se puede manifestar como una dificultad en el pago de las facturas de energía y/o como una situación de malestar y pérdida de condiciones adecuadas en la vivienda. Estas son las medidas con mayor impacto de mejora para adaptarse a las olas de calor y reducir la pobreza energética en  verano:

Medidas para hacer frente a la pobreza energética y las olas de calor
Photo by Arto Marttinen on Unsplash
  1. Optimizar los contratos de energía: El primer paso y el que beneficia a cualquier hogar, tanto en verano como en invierno, es la optimización de las facturas de energía, especialmente, la factura de la luz. La revisión de aspectos como el tipo de mercado con el que se tiene el contrato (libre o PVPC), la potencia contratada, la posibilidad de solicitar el Bono Social Eléctrico o de contratar la opción de la discriminación horaria, proporcionan ahorros considerables a los hogares. La formación que recibieron los hogares sobre todas estas cuestiones y, en base a sus facturas actuales, se les recomendaron cambios personalizados. Se trata de la medida que, sin duda, puede proporcionar un mayor ahorro económico.
  2. Ventilador versus aire acondicionado: El uso del ventilador no baja la temperatura de la estancia donde se encuentra, pero mejora la sensación térmica. En el caso de un ventilador de techo esta mejora se traduce en varios grados de mejora. El ventilador es una alternativa más económica, pero sobre todo más saludable. Además, evitar el uso de la refrigeración también reduce la contribución al fenómeno de isla de calor que se genera en los entornos urbanos a causa de la inercia térmica de los edificios y pavimentos y de las numerosas fuentes de calor existentes (vehículos, aparatos, etc.).
  3. Protectores solares: Su utilización y/o instalación permite reducir varios grados la temperatura de las estancias que quedan protegidas por ellos. Las posibilidades son diversas, desde toldos, lamas y correderas hasta láminas solares que se adhieren a las propias ventanas, que requieren una mínima inversión pero reducen la temperatura al evitar la incidencia directa del sol.
  4. Cambio de hábitos al ventilar: Para lograr una sensación de confort en el hogar sólo es necesario ventilar unos minutos, además, lo más importante es hacerlo a primera hora del día o por la noche, cuando la temperatura es más baja. Además, conviene aprovechar la ventilación cruzada en la propia vivienda.
  5. Incorporación de vegetación: La existencia de árboles de hoja caduca proporcionan sombra en las fachas durante la estación cálida, provocando el mismo efecto que los elementos de sombreado, pero además refresca el ambiente si está en un terreno que se mantiene húmedo. También se pueden aprovechar elementos como los balcones

Además de las 5 medidas recomendadas, se recomienda adoptar una serie de hábitos que, aunque directamente no proporcionan un ahorro económico ni una mejora térmica en la vivienda, si contribuyen a mejorar la sensación térmica de las personas y la adaptación al calor.

  1. Adaptación de la ropa: La vestimenta debe adaptarse al verano con ropa ligera y transpirable que colabore con los mecanismos de termorregulación del cuerpo.
  2. Hidratación y dieta: Una hidratación correcta es necesaria para evitar golpes de calor y procesos de deshidratación. Es necesario atender, de forma especial a niños y ancianos, dado que su metabolismo, percepción del riesgo o sensación de sed son diferentes a las de los adultos. De igual forma, evita comidas copiosas que obliguen a digestiones largas.
  3. Reducir el esfuerzo físico y permanecer en los lugares más frescos de la casa. 

Más información sobre el proyecto Pobreza energética y olas de calor en entornos urbanos:

- Informe sobre programa de asesoramiento personalizado

- Informe sobre entrevistas de estrategias de adaptación a las olas de calor. 

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